Titulo robado de un libro de Neil Gaiman. Aquí mis objetos frágiles, en su mayoría quebrados y filosos.
sábado, 26 de julio de 2014
Sobre Luis Britto García
miércoles, 12 de febrero de 2014
Santiago Feliu
Yo recuerdo a Santiago sin haberlo visto nunca.
Yo recuerdo a Santiago no con su guitarra y su barba y sus cabellos y su modo de cantar como un grito, como si toda la boca no le fuera suficiente para lo urgente de sus canciones. Yo recuerdo a Santiago informe, disuelto en nombres y arpegios, haciendo eco en mi amor adolescente como las notas en el cuerpo de una guitarra.
Yo recuerdo a Santiago Feliú pasando del arrullo al grito, espoleando mis ganas de poesía entre la rabia y la ternura como diría Alí Primera. Recuerdo sus canciones ahora como una sola, agolpadas todas entre mi ojo y mi párpado, hechas una película acuosa que quiere venir en llanto. Los versos suceden todos al mismo tiempo, el llamado a la rebeldía lo mismo que la melancolía del amor y la terquedad de vivir.
Entiendo que así recuerdo a Santiago, todo él lleno de tantas cosas, lo recuerdo con la certeza de que no se dejó nada fuera de la guitarra, que sin haberlo visto nunca lo he escuchado siempre. me doy cuenta de que lo recuerdo de la única manera que concibo recordarlo, cantándolo, hombre hecho ya definitivamente canción.
domingo, 14 de abril de 2013
Pesadilla recurrente
"Siempre, una y otra vez- me dijo mi amigo, con los ojos hundidos en las cuencas y bolsas rojizas bajo los parpados- sueño que me despierto y te cuento esto, me pesan los ojos y vuelvo a dormir.
Creo que está pasando de nuevo".
Mientras se dormía no le dije nada, pobre hombre con su cansado horror a cuestas, pero yo tengo tanto o más miedo que él.
Quizás solo soy el sueño de un moribundo.
miércoles, 6 de marzo de 2013
Confusiones:
Entre las miles de cosas que le reproché a Hugo Chavez en vida, hay una por la que le estaré siempre agradecido: le hizo entender a una gran parte de la población que tenemos una conciencia colectiva, y derecho a una voluntad colectiva, al deseo de ser nosotros por nosotros mismos, contar y crear con nuestras propias manos. Ayudó en gran parte a desmontar las grandes confusiones que nos imponen los dueños de las intrigas que nos han enseñado, sobre todo, a confundir nuestra prisión con la libertad.
En Venezuela hemos pasado muchos años confundiendo miles de cosas: hay quien confunde a sus amos con sus amigos, hay quien confunde a las ovejas con los lobos, la decencia y la mojigatería, el decoro y lo estéril , el amor y el desvelo, otros confunden la templanza y el desdén, muchos confunden las cadenas con la libertad y su voluntad con la del rebaño. A mi entender por mucho tiempo se ha confundido la palabra revolución con la revolución, hoy algunos confunden a Chavez con un muerto.
El cuerpo se cae como todo lo que alguna vez se tuvo en pie, los hombres se apagan y se ponen grises hasta fundirse con la tierra, los hombres que caminan y se equivocan y yerran, a veces horriblemente. quisiera creer que ahora que no hay confusión posible, que el cadáver de un hombre como tantos se pone gris lentamente, no confundamos la descomposición de la carne con la descomposición de las ideas, errar con nuestras manos es mucho mejor que equivocarnos en nombre de verdades ajenas.
Chavez el hombre se muere como corresponde a todos los hombres, vivió con aciertos y tristezas como corresponde también. Aquí quedamos los vivos, de quienes espero no confundamos el futuro con el pasado, el porvenir con el retroceso, sino que en este momento de claridad innegable no demos marcha atrás hacia la comodidad del corral y sigamos prefiriendo abrir nuestro camino, incierta y humanamente propio.
miércoles, 2 de enero de 2013
DE MAÑANA
Mas que caminar nadas, cada paso una brazada que aparta la vorágine turbia del río fangoso. mas que respirar bebes. bocanada tras bocanada de regusto amargo, una ciudad que huele permanentemente a cigarro y que se niega a que la mañana le lave la cara.
Pobre ciudad que se acurruca en su neblina, que bebe la luz filtrada de las nubes, que nada estática en el fondo de la tierra y que no acaba de despertarse, por más que intenta lavarse la cara con ese rocío apelmazado, grueso y macizo es incapaz de librarse de nosotros, lagañas milenarias en sus ojos.
martes, 18 de diciembre de 2012
ESTÁTICA
El mundo es plano como una calabaza, una estrella rota hirviendo bajo el mar.
el cielo de papel maché, con bolitas amarillas y azules y rojas de celofán que los dedos inexpertos de un niño de preescolar han pegado al azar.
La era digital ha ido suprimiendo los sonidos de la tecnología: inaudibles se pasean los bits, sordomudos y frenéticos por sus callejuelas de sílice. No suena el disquete de 3 1/2 escribiendo su misero 1.44 mb de información, el módem no ocupa la linea telefónica con su crujir de hormigas de cristal, con sus campanas de magnético tañer.
La velocidad de la luz intenta con las mejores intenciones recordarnos la existencia de mundos lejanos, que fracaso estrepitoso sin embargo, ni todos sus kilómetros ni su único segundo ni sus incontables años de practica y esfuerzo son capaces de vincularnos en el instante, vemos hoy la luz que brillo en la infancia de nuestros abuelos, siguen llegando reflejos de estrellas moribundas eones atrás.
Aunque recuerdo el gesto soy incapaz de reproducir el giro de la muñeca con el que se cambiaban los canales de un televisor, apenas como un eco atisbo el clac-clac de la manecilla enturbiando cada señal.
Entre gesto y gesto una exhalación de estática, mas clac-clac y canales vacíos de ruido fluctuante, en esas lineas infinitamente variables está el sonido de las estrellas, viajando trillones de kilómetros como eco a través del vacío.
Mucho peor que ver el titilar de luces como la fotografía de un muerto sobre una repisa polvorienta es escuchar los murmullos de su agonía, suspendidos en el infinito como una letanía de sombras que se resisten a desparecer, o a dejarnos olvidar
O quizás la estática sea el sonido que el niño hace al arrugar el papel celofán, hacerlo bolitas y pegarlos al azar en el infinito.
viernes, 11 de noviembre de 2011
11/11/11
11/11/11
Once once del once, el once ha sido siempre un numero fantástico, repetición del comienzo, unidad clonada. El once escapa a al decena trascendiendo el cero y duplicándose, sacrificándose a sí mismo como lo hizo Odín para conseguir la verdadera sabiduría.
En “Días de ocio en el país del Yann” Lord Dunsay menciona que el magnífico rio posee once afluentes por los que traficaban lo mismo piratas que pescadores y dormían males antiguos. En un bosquejo temprano de “El jardín de las Delicias” , El Bosco había insinuado un árbol central, en el lugar que ocupa la fuente en la pintura definitiva, con once frutos maduros, once desconocidos pecados capitales.
También era costumbre entre los miembros de las sociedades masónicas del siglo XIX llevar once monedas de plata en el bolsillo izquierdo. Fulcanelli se refirió a la obra alquímica como el despertar de once sueños, refiriéndose a los niveles de percepción de la realidad, al despertar del onceavo sueño la obra estaría completa y el ser transformado, al materia vil en metal noble, el alma humana en obra divina.
Hoy es once once del once.
PD: a los que se tomaron la molestia de leer: esto no es cierto bajo ninguna circunstancia, ni es fruto de una investigación seria, en otras palabras soy yo hablando estupideces resultando solo en el experimento/demostración de que si juntas un montón de nombres raros y aparentas que sabes lo dices quizás alguien te tome en serio. Que peligro, y que fácil es falsificar la cultura.



